Ahí estoy yo con Deepak Bhojwani, embajador de India en RD.
miércoles 10 de noviembre de 2010
domingo 7 de marzo de 2010
Un militar activo no puede ser Ministro de Estado
Ante el sentimiento del deber, enmudecen las grandes pasiones, dijo Emmanuel Kant, por eso, más allá del respeto y admiración que dispenso a las Fuerzas Armadas y sus miembros, tengo la responsabilidad de comunicarle al país que tener como Ministro de Estado a un militar es violar la Constitución en varios artículos.
El artículo 4 establece que, “el gobierno de la Nación es esencialmente civil,…”. No obstante ese principio constitucional, que es suficiente para apoyar nuestra posición, el artículo 135 establece que: “…para ser Ministro o Viceministro de Estado se requiere ser dominicano en el pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos…” y como todos sabemos un militar activo no está en el pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos. ¿Cuáles son los derechos políticos? Entre otros está elegir y ser elegido, derecho que se le niega a los militares activos en el párrafo del artículo 208: “No tienen derecho al sufragio los miembros de las Fuerzas Armadas…”, por tanto no están en el pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos.
¿Pueden ocupar funciones donde tengan que deliberar, o sea, tomar decisiones? De acuerdo al numeral 3 del artículo 252, no: “Son esencialmente obedientes al poder civil, apartidistas y no tienen facultad, en ningún caso, para deliberar.”
Proponemos que se cree un “Ministerio de Defensa” con un ministro civil, que bien podría ser un militar retirado, como lo establece nuestra Carta Magna. De lo contrario planteamos reformar nuevamente la Constitución para moldearla a lo que ha sido una costumbre, que dicho sea de paso, es una fuente del derecho, de tener militares formando parte activa del gobierno.
Que se cumpla la Constitución, convirtiendo en práctica la teoría o que se reforme para otorgarle carácter constitucional a la acostumbrada práctica, es el objetivo de esta reflexión. Si lo hacemos así, respetamos la Ley Sustantiva e iniciamos la era de la institucionalidad y estado de derecho de la que tanto ha hablado el presidente Leonel Fernández.
domingo 24 de enero de 2010
Ministro de Relaciones Exteriores de India firma libro a Luis González
Shashi Tharoor, Ministro de Relaciones Exteriores de India, autor de varios libros, fue invitado por la FUNGLODE el sábado 23 de enero de 2010 a dictar una conferencia acerca de India y su emergencia en el Siglo XXI.
La conferencia se basó en el libro "The elephant, the tiger and the cell phone".
El politólogo e internacionalista dominicano, Luis González aprovechó para que el Dr. Tharoor le autografiara el libro que había adquirido el Portland, Oregon en enero de 2008.
Pueden ver imágenes del libro, del Dr. Shashi Tharoor firmando el libro y lo que escribió.
Para Luis González ha sido más que un honor, porque el Dr. Tharoor es un joven brillante, con posibilidades de ser presidente de su país, tiene el perfil para ser el Obama de India.
domingo 10 de enero de 2010
Luis González con patriotas en Capotillo
Luis González con grupo de patriotas dominicanos cantando el Himno Nacional dominicano en el mismo lugar donde se produjo el Grito de Capotillo.
sábado 11 de julio de 2009
Ahora es el momento, NOW IS THE TIME
“¿Por qué no ha surgido una propuesta política liberal o alternativa en la RD, cómo ha sucedido en otros países de la región? “Tres razones fundamentales. La primera es que no había llegado el momento, no se habían dado las condiciones. La segunda es que no se ha producido la unidad sugerida por Juan Pablo Duarte cuando dijo, “sed unidos, así apagaréis la tea de la discordia”. La tercera es que no creemos, no tenemos fe, no estamos motivados, inspirados.
Clave Digital / Archivo“Aunque fueron procesos diferentes, podemos encontrar que en Venezuela, Uruguay, Ecuador, Bolivia y Brasil hubo un elemento en común: la crisis de los partidos políticos tradicionales, los partidos grandes hasta el punto de la decepción total. Eso está sucediendo en la RD, o mejor dicho, ya está en su etapa cumbre, irreversible, por eso creo que ha llegado el momento, están dadas las condiciones. Como dijera Martin Luther King en su más famoso discurso, “now is the time”, o sea, ahora es el momento.
“En esos países, por ejemplo el Polo Patriótico que apoyó a Hugo Chávez, se produjo la unidad de esos grupos liberales o alternativos, contra los degradados y desacreditados partidos tradicionales. En la RD existen diversos grupos que persiguen el mismo objetivo de sustituir definitivamente la actual clase política, pero están dispersos, en muchos casos, compitiendo entre sí. La unidad es uno de nuestros desafíos.
“Todos queremos el cambio, anhelamos el cambio, pero no creemos en el cambio, no creemos que se pueda, el desafío está en convencer a la gran mayoría que quiere el cambio, que sí podemos producir ese cambio, pero para eso necesitamos todos asumir un compromiso. Parte de esta incredulidad se debe al llamado pesimismo dominicano, pero yo creo que dicho pesimismo se debe a que no hemos tenido una clase dirigente capaz de enviar el mensaje de optimismo y de un mejor destino para los dominicanos y luego ratificarla con sus acciones.
“Además los llamados partidos pequeños, no han sido la alternativa que el pueblo ha estado esperando, porque ni siquiera un programa serio han presentado al país, con sus acciones han demostrado que son una mercancía que se vende al mejor postor. Esa actitud de los partidos que han surgido hasta ahora, es también una razón por la cual la tarea de la nueva propuesta que debe surgir será inmensa, porque ya toda propuesta política nueva se cree que es para lo mismo.
Estas opiniones fueron publicadas en el periódico CLAVE y CLAVE DIGITAL, ver en: http://www.clavedigital.com/App_Pages/Politica/Politica.aspx?Id_Articulo=7602
lunes 11 de mayo de 2009
Confiar y esperar
“Toda la sabiduría del hombre se resume en dos palabras: confiar y esperar.” Con esa sabia frase, Alejandro Dumas, famoso escritor y dramaturgo francés del siglo XIX, pone fin a una de sus célebres novelas. El Conde de Montecristo, nunca perdió las esperanzas, confió y esperó. Después de 16 años de prisión en el Castillo de If y otros más preparándose para realizar su misión, le llegó el momento de actuar. Sus verdugos pagaron la afrenta, y sucedió lo que tenía que suceder, porque el bien, tarde o temprano, se impone al mal.
Nosotros, dominicanos y dominicanas hemos confiado y esperado, y nos ha llegado la hora de actuar.
Como dijera Martin Luther King en su famoso discurso el 28 de agosto de 1963, “now is the time” ahora es el momento, ni ayer, ni mañana, el tiempo es ahora. Ha llegado el momento de la justicia, el momento del buen gobierno, el momento de la mayoría, el momento de una nueva clase gobernante, el momento de que se respete la voluntad popular, el momento en que el trabajo, los estudios, el esfuerzo sean los que definan el ascenso social.
Así como se preparó Edmundo Dantés para materializar su venganza contra los que lo traicionaron, así se ha estado preparando el pueblo dominicano para castigar a los traidores de la patria y evitar que los buenos y verdaderos dominicanos sigan siendo víctimas de sus conjuras y engaños.
Por fin, después de confiar y esperar, está llegando la hora de actuar para hacer realidad uno de los sueños de Duarte, expresado en la frase: “Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctimas de sus maquinaciones”.
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Publicado en el Nuevo Diario Digital, se puede ver en: http://www.elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=151156
sábado 18 de abril de 2009
El mito del artículo 55
Se ha criticado mucho el artículo 55 de nuestra Constitución; se ha planteado hace mucho tiempo que la solución a nuestros problemas estarían, en parte, si reformamos dicho artículo. Sin menospreciar la calidad y el prestigio de los que han defendido esa posición, yo creo que es un mito lo que se ha planteado con respecto a dicho artículo. Ese artículo no es nada más que donde se establecen las atribuciones del Presidente de la República. Las atribuciones del Presidente han estado en todas las constituciones dominicanas desde la Constitución de San Cristóbal el 6 de noviembre de 1844 hasta la del 25 de julio de 2002.
Si hacemos un análisis desapasionado y objetivo, tomando como base todas las constituciones que hemos tenido, nos damos cuenta que el artículo 55 no es lo que se ha dicho de él. Para muestra tomaremos dos constituciones, consideradas las más avanzadas de nuestro país: la de Moca del 19 de febrero de 1858 y la de Juan Bosch del 29 de abril de 1963. En la de Moca, las atribuciones del Presidente están en el artículo 84, tiene 28 numerales y si usted se toma unos minutos para consultarlo se dará cuenta de que concede igual o mayor poder al Presidente que el 55. En la de Juan Bosch están en el artículo 128, tiene 25 numerales que otorgan los mismos poderes al Presidente, que se han criticado en el 55.
Es en la Constitución del 28 de noviembre de 1966, o sea, la de Balaguer, que aparecen las atribuciones del Presidente en el artículo 55, con 27 numerales.
En la próxima Constitución, si se aprueba el proyecto tal y como está, las atribuciones del Presidente estarán en el artículo 108, serán 18 numerales, pero el poder otorgado, se mantiene íntegro. Lo que ha sucedido con el artículo 55, con los que plantearon siempre reformarlo, se equivocaron de enfoque; lo que se debe reformar no son las instituciones y las leyes, sino la gente, el ser humano, al político, al gobernante.
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Publicado en el periódico Hoy del sábado 18 de abril de 2009. Se puede consultar y comentar en el siguiente link: http://hoy.com.do/opiniones/2009/4/17/274153/El-mito-del-articulo-55/comentario-enviado#comments-note
jueves 16 de abril de 2009
La sociedad demanda una nueva clase gobernante
Politólogo Luis González
“Lo que hace falta aquí es un líder que entienda lo que es liderazgo... La sociedad dominicana quiere una nueva clase gobernante. Hay que salvar la política, porque está totalmente desacreditada”.
Leonel Fernández Reyna fue, en algún momento, la última esperanza de hacer realidad el “sueño dominicano”. Pero, como una gota de agua en el desierto, los anhelos de progreso y bienestar para el pueblo dominicano, se esfumaron. Todo quedó en “canto de sirena” que no convencen a nadie.
Más que soñar, o intentar conciliar el sueño en medio de la tempestad, la sociedad dominicana enfrenta una terrible crisis económica, de valores éticos y morales y una secuela de males sociales que, lejos de mejorar, se agudizan.
“Creo que Leonel Fernández era la última oportunidad que le quedaba al sistema de partidos. La historia dominicana conoce sus propuestas, el nuevo camino cuando comenzó. Viene de la escuela del profesor Juan Bosch, de quien todo el mundo sabe cuál era su posición histórica. La población entendía que el PLD iba a realizar el sueño dominicano Pero fracasó”.
Con estos ejemplos ilustrativos, el politólogo Luis González analiza los fracasos sucesivos de la clase gobernante que ha dirigido los destinos de la República Dominicana durante casi cinco décadas.
González, un prominente catedrático de ciencias políticas, asegura que el grupo de políticos que ha estado gobernando el país (en los partidos Reformista Social Cristiano, Revolucionario Dominicano y de la Liberación Dominicana) están las postrimerías, agotados y exhaustos.
Fernández Reyna, subraya el profesor González, “hace diez promesas y apenas cumple dos. El resto no las cumple, y peor aún utiliza su capacidad oratoria para confundir”.
Eso sí, el politólogo reconoce la capacidad de “conceptualizar” que tiene el mandatario.
“El pueblo dominicano merece un mejor destino. Lo que hace falta es una nueva clase que entienda que gobernar es sacrificarse en conducir hacia un puerto seguro. En política, como decía Juan Pablo Duarte, es entregarse por una causa. La política, decía Duarte, es lo más puro que existe”.
Luis González conoce de política. Menciona todos los diálogos inútiles, los consejos de gobierno, las cumbres, los programas que ofertan los partidos políticos y luego, cuando ganan las elecciones, no cumplen. “Todo eso está ahí, escrito, pero nadie cumple”.
“Lo que está esperando la gente es que se le cumpla. Lo que se necesita es una clase gobernante que entienda que política es servicio y sacrificio. La política no es para enriquecerse”.
¿Para qué mucha gente se inserta a la política? Es una excelente interrogante que González responde sin titubeos: “para enriquecerse, para tener guardaespaldas en la casa, para tener opciones de nepotismo y clientelismo. La política, repito, no es para eso”.
Entiende que es importante imitar las acciones de los empresarios serios, trabajadores y responsables del país que no están exhibiendo opulencia, arrogancia o prepotencia. Cita el caso particular de José Luis Corripio (Pepín).
Gestor político. González asegura que el Consejo Nacional de Reforma del Estado debe enfocar sus esfuerzos en el nuevo hombre que debe gobernar en la República Dominicana, en el nuevo gestor político que está demandando el país.
“Es a la gente que debemos cambiar. Es la mentalidad del político que hay que cambiar. Eso es posible, pero no se puede hacer dentro del sistema de partidos. Incluso. Los partidos tradicionales están en sus últimos momentos. Incluso, si tú le preguntas a cualquier joven, te responden que ya no creen en política”.
Menciona algunos movimientos emergentes que se expresan de forma diferente y que han calado en distintos sectores de la sociedad. Los casos más recientes son “Patria para todos” y “Toy Jarto”.
Los políticos han desacreditado la política, precisa González. De hecho, esa actividad no ha dejado de ser una relación entre gobernantes y gobernados. Pero los que han ejercido esa actividad han malogrado su esencia, comprando votos, conciencia de personas y elecciones para mantenerse en el poder.
“Lo que hace falta aquí es un líder que entienda lo que es liderazgo. Eso es lo que implora el pueblo, la juventud dominicana. La sociedad dominicana quiere una nueva clase gobernante. Hay que salvar la política, porque está totalmente desacreditada”.
El joven politólogo muestra una chispa de optimismo cuando se le pregunta si es irremediable la decadencia de los dirigentes políticos tradicionales. “Tienen una última oportunidad; quizás aparezca un médico chino que los salve del cáncer que tienen. Tienen que hacerse una autoevaluación y darle una oportunidad al pueblo dominicano en el 2010 y el 2012”.
“Estamos cansados del dime y direte. Es tiempo de hacer realidad el sueño dominicano. Esto es posible planteando la distancia entre el sueño y el logro. ¿Dónde quiero llegar? ¿Qué es lo que queremos? ¿Qué es lo que sueña la República Dominicana? La gente quiere una clase política responsable, honesta, que no piense con el signo de peso, sino que gobierne para servir a las grandes mayorías. Ese el sueño y se puede alcanzar. Lo que debemos hacer es recorrer esa distancia”.
Corrupción e impunidad. Inevitablemente, González enfoca la corrupción administrativa. Hace referencia a las denuncias de corrupción en distintas instituciones gubernamentales, entre las que citó a la secretaría de Obras Públicas y su titular, Víctor Díaz Rúa. También el caso de la Oficina Técnica del Trasporte Terrestre.
“Cuando esos casos de corrupción salen a la luz pública, un presidente que se respete se toma diez minutos y con un decreto cancela a ambos funcionarios y los pone bajo investigación del Depreco. Ni siquiera había que buscar pruebas documentales en Obras Públicas y la OTTT”.
Luis González, quien imparte docencia en la formación de servidores públicos, lamenta que mientras él enseña ética y valores a empleados del gobierno, muchos funcionarios incurren en actos de corrupción. Es un mal ejemplo que debe erradicarse.
“La verdad es que el presidente Fernández, quien es mi amigo y le debo respeto, se ha divorciado totalmente de lo que el pueblo dominicano esperaba de él. Ya sus amigos están por encima del interés nacional”.
Leonel Fernández Reyna fue, en algún momento, la última esperanza de hacer realidad el “sueño dominicano”. Pero, como una gota de agua en el desierto, los anhelos de progreso y bienestar para el pueblo dominicano, se esfumaron. Todo quedó en “canto de sirena” que no convencen a nadie.
Más que soñar, o intentar conciliar el sueño en medio de la tempestad, la sociedad dominicana enfrenta una terrible crisis económica, de valores éticos y morales y una secuela de males sociales que, lejos de mejorar, se agudizan.
“Creo que Leonel Fernández era la última oportunidad que le quedaba al sistema de partidos. La historia dominicana conoce sus propuestas, el nuevo camino cuando comenzó. Viene de la escuela del profesor Juan Bosch, de quien todo el mundo sabe cuál era su posición histórica. La población entendía que el PLD iba a realizar el sueño dominicano Pero fracasó”.
Con estos ejemplos ilustrativos, el politólogo Luis González analiza los fracasos sucesivos de la clase gobernante que ha dirigido los destinos de la República Dominicana durante casi cinco décadas.
González, un prominente catedrático de ciencias políticas, asegura que el grupo de políticos que ha estado gobernando el país (en los partidos Reformista Social Cristiano, Revolucionario Dominicano y de la Liberación Dominicana) están las postrimerías, agotados y exhaustos.
Fernández Reyna, subraya el profesor González, “hace diez promesas y apenas cumple dos. El resto no las cumple, y peor aún utiliza su capacidad oratoria para confundir”.
Eso sí, el politólogo reconoce la capacidad de “conceptualizar” que tiene el mandatario.
“El pueblo dominicano merece un mejor destino. Lo que hace falta es una nueva clase que entienda que gobernar es sacrificarse en conducir hacia un puerto seguro. En política, como decía Juan Pablo Duarte, es entregarse por una causa. La política, decía Duarte, es lo más puro que existe”.
Luis González conoce de política. Menciona todos los diálogos inútiles, los consejos de gobierno, las cumbres, los programas que ofertan los partidos políticos y luego, cuando ganan las elecciones, no cumplen. “Todo eso está ahí, escrito, pero nadie cumple”.
“Lo que está esperando la gente es que se le cumpla. Lo que se necesita es una clase gobernante que entienda que política es servicio y sacrificio. La política no es para enriquecerse”.
¿Para qué mucha gente se inserta a la política? Es una excelente interrogante que González responde sin titubeos: “para enriquecerse, para tener guardaespaldas en la casa, para tener opciones de nepotismo y clientelismo. La política, repito, no es para eso”.
Entiende que es importante imitar las acciones de los empresarios serios, trabajadores y responsables del país que no están exhibiendo opulencia, arrogancia o prepotencia. Cita el caso particular de José Luis Corripio (Pepín).
Gestor político. González asegura que el Consejo Nacional de Reforma del Estado debe enfocar sus esfuerzos en el nuevo hombre que debe gobernar en la República Dominicana, en el nuevo gestor político que está demandando el país.
“Es a la gente que debemos cambiar. Es la mentalidad del político que hay que cambiar. Eso es posible, pero no se puede hacer dentro del sistema de partidos. Incluso. Los partidos tradicionales están en sus últimos momentos. Incluso, si tú le preguntas a cualquier joven, te responden que ya no creen en política”.
Menciona algunos movimientos emergentes que se expresan de forma diferente y que han calado en distintos sectores de la sociedad. Los casos más recientes son “Patria para todos” y “Toy Jarto”.
Los políticos han desacreditado la política, precisa González. De hecho, esa actividad no ha dejado de ser una relación entre gobernantes y gobernados. Pero los que han ejercido esa actividad han malogrado su esencia, comprando votos, conciencia de personas y elecciones para mantenerse en el poder.
“Lo que hace falta aquí es un líder que entienda lo que es liderazgo. Eso es lo que implora el pueblo, la juventud dominicana. La sociedad dominicana quiere una nueva clase gobernante. Hay que salvar la política, porque está totalmente desacreditada”.
El joven politólogo muestra una chispa de optimismo cuando se le pregunta si es irremediable la decadencia de los dirigentes políticos tradicionales. “Tienen una última oportunidad; quizás aparezca un médico chino que los salve del cáncer que tienen. Tienen que hacerse una autoevaluación y darle una oportunidad al pueblo dominicano en el 2010 y el 2012”.
“Estamos cansados del dime y direte. Es tiempo de hacer realidad el sueño dominicano. Esto es posible planteando la distancia entre el sueño y el logro. ¿Dónde quiero llegar? ¿Qué es lo que queremos? ¿Qué es lo que sueña la República Dominicana? La gente quiere una clase política responsable, honesta, que no piense con el signo de peso, sino que gobierne para servir a las grandes mayorías. Ese el sueño y se puede alcanzar. Lo que debemos hacer es recorrer esa distancia”.
Corrupción e impunidad. Inevitablemente, González enfoca la corrupción administrativa. Hace referencia a las denuncias de corrupción en distintas instituciones gubernamentales, entre las que citó a la secretaría de Obras Públicas y su titular, Víctor Díaz Rúa. También el caso de la Oficina Técnica del Trasporte Terrestre.
“Cuando esos casos de corrupción salen a la luz pública, un presidente que se respete se toma diez minutos y con un decreto cancela a ambos funcionarios y los pone bajo investigación del Depreco. Ni siquiera había que buscar pruebas documentales en Obras Públicas y la OTTT”.
Luis González, quien imparte docencia en la formación de servidores públicos, lamenta que mientras él enseña ética y valores a empleados del gobierno, muchos funcionarios incurren en actos de corrupción. Es un mal ejemplo que debe erradicarse.
“La verdad es que el presidente Fernández, quien es mi amigo y le debo respeto, se ha divorciado totalmente de lo que el pueblo dominicano esperaba de él. Ya sus amigos están por encima del interés nacional”.
Luis González:
Es Politólogo e internacionalista, especialista en cultura, sociedad y política China.
Tiene una maestría en Relaciones Internacionales en la UASD. Actualmente es secretario general de la Asociación Iberoamericana de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Imparte docencia a servidores públicos en el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP). Ha participado en diplomados, cursos y seminarios en China, Estados Unidos, Alemania, Argentina, España, México, Venezuela, Guatemala, Colombia y Costa Rica.
Trabajó como coordinador de la Agenda Legislativa y Judicial de la Dirección de Información, Análisis y Programación Estratégica (DIAPE), Presidencia de la República Dominicana. También ha sido miembro-investigador del Centro de Estudios Sociales de la Fundación Global Democracia y Desarrollo.
Impartió docencia como profesor de Ética del Servidor Público en la Escuela Nacional del Ministerio Público. Ha impartido cátedras en distintos centros de estudios del país. Tiene numerosos artículos de temas políticos y asuntos internacionales en periódicos y revistas de circulación nacional. Actualmente trabaja en un libro sobre “el sueño dominicano: redefinición y realización”.
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Entrevista publicada en el periódico Hoy, el martes 14 de abril de 2009. Se puede acceder al link: http://hoy.com.do/el-pais/2009/4/13/273636/Politologo-Luis-GonzalezLa-sociedad-quiere-una-nueva-clase-gobernante
lunes 6 de abril de 2009
¡Sí, el fin justifica los medios!
Cuando el secretario florentino Nicolás Maquiavelo publicó su libro “El príncipe”, en el 1513, dedicado a Lorenzo de Médici, nunca pensó que le iban a desnaturalizar tanto su idea. Se le atribuye la expresión “el fin justifica los medios”, pero no, lo más parecido se puede encontrar en el capítulo XVIII de “El príncipe”: “Trate, pues, un príncipe de vencer y conservar el Estado, que los medios siempre serán honorables y loados por todos”.
Quizás, es esa expresión la que alguien resumió como que “el fin justifica los medios”, para argumentar la traición, el asesinato, las violaciones a pactos, la compra de conciencia, el uso de los recursos del Estado, para llegar al poder y mantenerse. Se ha confundido un medio más que es llegar al poder y mantenerse, con el fin. El fin es más sagrado, más profundo, el fin es gobernar bien, garantizar igualdad de oportunidades para todos, garantizar seguridad alimentaria, seguridad ciudadana, seguridad laboral, el fin es tener políticos honestos en la administración pública, tener servidores públicos de carrera que no teman que en un cambio de Gobierno serán despedidos; el fin es hacer realidad el sueño dominicano, procurar estabilidad económica, pleno empleo, dignidad para todos.
Cuando dejemos de confundir los medios con los fines, entonces sí podremos decir, sí podremos sentirnos orgullosos de exclamar “el fin, justifica los medios”.
Así, podremos alcanzar y conservar el Estado, que es un medio más, por otros medios que no impedirán la consecución del fin, que es, en síntesis, poner en primer plano el interés de la nación.
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Publicado en el periódico Hoy, el domingo 5 de abril de 2009: http://hoy.com.do/opiniones/2009/4/4/272771/Si-el-fin-justifica-los-medios
sábado 28 de marzo de 2009
Hacia una nueva Administración Pública
Con la promulgación de la ley de Función Pública, número 41-08 del 16 de enero de 2008, se inició una nueva etapa en la Administración Pública dominicana. Esta ley derogó la Ley 14-91 de Servicio Civil y Carrera Administrativa y su reglamento 81-94, así como la Ley 120-01 que establecía el Código de Ética del Servidor Público. Con esta ley, la antigua Oficina Nacional de Administración Pública (ONAP) se convierte en la Secretaría de Estado de Administración Pública (SEAP), y con ello, lo más importante, se coloca por fin al servidor público, al ser humano, como centro de las reformas del Estado.
De nada sirve reformar leyes, instituciones de manera estructural, procedimientos disciplinarios, formas de elección, etc, si no se reforma a la gente. Ése ha sido el centro de atención, donde Ramón Ventura Camejo como Secretario de Administración Pública, y Gregorio Montero como Subsecretario han enfocado su esfuerzo. Se proponen lograr que el 90% de los servidores públicos sea de carrera, lo que significa hacer eficiente la Administración Pública y eliminar de una vez por todas el principal caldo de cultivo del clientelismo. Pero, primero lo primero, por eso es que a la capacitación, que es un requisito para ingresar la carrera y para ser exitoso en el nuevo régimen que se basa en la meritocracia, se le ha prestado tanta atención.
Con Roberto Obando Prestol a la cabeza, el Instituto de Administración Pública (INAP) está capacitando a los servidores públicos, de instituciones centralizadas, descentralizadas, autónomas de todo el país. De seguir así, con la responsabilidad e importancia con que la SEAP y el INAP están asumiendo la tarea de profesionalizar al servidor público, pronto estaremos encaminándonos hacia una nueva Administración Pública.
Publicado en el periódico Hoy el viernes 27 de marzo de 2009: http://www.hoy.com.do/opiniones/2009/3/26/271648/Hacia-una-nueva-Administracion-Publica
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